El ENCAJE El arte del encaje pudo llegar a Galicia a través de distintas vías, entre las que se citan las culturas de fenicios, griegos, romanos e italianos. Dentro del aislamiento secular que padecieron las tierras del noroeste, cabe destacar la importancia del Camino de Santiago, que se prolonga hasta Fisterra y Muxía, como una manera de intercambio cultural con Europa, donde el encaje gozó de gran prestigio, sobre todo en los territorios de Inglaterra, Flandes, Francia e Italia. La expansión de la industria del encaje en Galicia estuvo relacionada con las zonas de producción del lino y con las vías de comunicación terrestres y marítimas; así Santiago y toda la costa fueron territorios en los que se arraigó esta artesanía. Se producía en los pazos señoriales, en los conventos y en las industrias domésticas de agricultores y pescadores que buscaban en la 'almohada' un complemento de sus economías. La demanda procedía de la nobleza, del clero, del extranjero (sobre todo de América), y también de las gentes que acudían a las ferias y mercados de la región. Durante los siglos XVIII y XIX se asiste a un perfeccionamiento de la artesanía que se vincula a una intensa relación peninsular y a su expansión por tierras hispanas y americanas.
En los primeros años del S.XX la industria del encaje sufrió una decadencia debida, por una parte, a los cambios en la moda y, por otra, a las crisis comerciales de Cuba y Argentina, sus principales fuentes de demanda. Como ya se mencionó anteriormente, fue en parte gracias a la prolongación del Camino de Santiago hacia Fisterra y Muxía la manera en la que se introdujo de un modo importante el arte del encaje en la zona de la Costa da Morte. La tradición nos cuenta que después de pasar los meses de verano y acabadas las tareas del campo, las mujeres de las aldeas se juntaban en grupos, en un local de una de ellas, costeando entre todas los gastos de la luz y allí pasaban la mayor parte de las horas del día y alguna de la noche sentadas a ambos lados de un banco largo donde apoyaban sus 'almohadas' de palillar, pasando los pares que producían un sonido característico que ensordecía todo el ambiente. Pero las palilladas tenían también una función social y de diversión. Mientras se palillaba se comentaban las nuevas que sucedían en la aldea y a ellas acudían los mozos a cortejar, se organizaban bailes de pandereta y por el Carnaval eran lugares de visita obligada de los carnavaleros. En la actualidad tanto el Ayuntamiento de Muxía como las propias palilleras tratan de sacar adelante empresas y asociaciones para gestionar esta producción y llegar al comprador con los precios y la calidad necesarios que le proporcionen a este encaje la relevancia económica y el prestigio que siempre debió tener. Hoy en día están funcionado las siguientes entidades relacionadas con esta artesanía:
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