LA IGLESIA DE SAN MARTIÑO DE OZÓN

De la iglesia primitiva románica se conservan dos hermosos ábsides de forma circular: el central y el lateral de la parte sur. Al ábside central se accede por medio de un arco triunfal de medio punto, apoyado sobre dos columnas que terminan en respectivos capiteles, cubriéndose este ábside con una bóveda de cañón. El ábside lateral sur es también románico, aunque de dimensiones más reducidas.

El ábside de la parte norte fue sustituido por una construcción de forma rectangular, rompiendo de este modo la simetría de la hermosa cabecera de esta iglesia. Esta modificación se llevó a cabo en el año 1708 por el Padre Velasco, según consta en una inscripción que hay en el interior de la iglesia. En este lugar se instaló primero la capilla de San Miguel, que pasó más tarde a ser la del Rosario.

Aunque la estructura de la planta de esta iglesia parece muy antigua, las reformas sufridas en los siglos XVII y XVIII cambiaron totalmente el aspecto del templo primitivo.

En su aspecto externo diferenciamos dos partes bien distintas: por un lado la fachada, de poco interés, exceptuando el campanario de estilo barroco y los muros laterales y por otra banda la cabecera, de interesante valor arquitectónico, donde podemos observar en el ábside central una hermosa ventana con dos columnas acodilladas, de puro estilo románico, así como una rica y variada colección de canzorros, que aguantan de las cornisas de los dos ábsides semicirculares.

En el interior de esta iglesia fueron enterrados varios miembros de la familia de los Lema, entre ellos D. Alonso de Lema de Quintáns en 1595, a quien correspondió la primera sepultura de dotación dentro de la iglesia, y Doña Ana Álvarez de Carantoña, mujer de D. Isidro Vázquez de Lema.