EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE OZÓN

Aunque no hay documentos sobre su fundación, hay quien atribuye su construcción a los Pais Bieitos de Santa María de Tosto, en la parroquia de Xaviña (Camariñas), que tras las dificultades que tuvieran para vivir en aquel lugar, debido a los continuos saqueos que sufrieran, decidieron trasladarse a Ozón donde edificaron el monasterio.

Los primeros documentos que conocemos donde se cita la existencia de este monasterio databan del siglo XIV. El primero de ellos, de 1.302, se refiere al testamento de Frai San Juan que, en el auto de profesar la Regra de San Francisco, lega a este monasterio de Ozón 200 sueldos. El segundo, también otro testamento de 1.334 pertenciente a Dña. Leonor González, mujer de Luís Soga de Lobera, se conserva en el "Tumbo" de San Xusto de Toxosoutos (Lausame), donde se dice que otorga y hace firme la donación que hizo con anterioridad al monasterio de Ozón para que sus frailes le nombren su alma.

Los vestigios que se conservan del antiguo monasterio son pocos: entre el muro sur de la actual iglesia y el muro que hace de cerca a la huerta de la casa rectoral hay un pasadizo que termina en un hermoso arco ojival donde estaba la entrada del primitivo monasterio; también en este mismo muro sur de la iglesia podemos observar un arco tapiado de las mismas características que el anterior, donde estaba situada la puerta de comunicación del cenobio con la iglesia. La parte más allegada a la iglesia del edificio, donde hoy está la casa rectoral, aún conserva el antiguo lagar donde hacían el vino los monjes del monasterio. En la fachada de este mismo edificio hay incrustados en la pared, a la par de una ventana, unas górgolas procedentes del antiguo claustro del monasterio.