Saliendo de Vilastose, tras recorrer 300 m. aproximadamente, tomaremos el camino a la derecha que va hasta Quintáns, pasando por los siguientes lugares: Cruce da Naca de Eguas y Prado da Rega e Caduzo. En Quintáns visitaremos la Capilla fundada en el S.XVII y dedicada a San Isidro Labrador y a Santa María da Cabeza, sin olvidar el crucero que se encuentra en el Campo de Abaixo de la villa. De Quintáns salimos por la plaza principal (la cual es el símbolo de mayor identidad de este lugar) y, pasando por el medio de la aldea, retomamos la ruta en dirección a Pedregás (antiguo camino de peregrinación y procesiones locales); al llegar al mencionado lugar de Pedregás podemos admirar su crucero y también la curiosa Cerca da Pedra de la única casa existente en este lugar, a medio camino entre Quintáns y San Martiño de Ozón. En esta última villa admiraremos la belleza del antiguo monasterio y su iglesia románica. De San Martiño de Ozón prosigue el Camino por Vilar de Sobremonte, pero el nuevo ensanche de la carretera Berdoias-Muxía lo volvió muy peligroso para los viandantes, por lo que se impone buscar una pequeña variante que nos hace descubrir hermosos paisajes marinos. Por lo tanto, tomaremos el camino que lleva desde la iglesia de San Martiño de Ozón hasta Merexo, prosiguiendo por el Alto de Vilela hasta llegar a Os Muíños. El nombre de este lugar hace referencia a los muchos molinos que había en el lugar, conservándose aún algunos de ellos. En la actualidad es el lugar más poblado de la parroquia de Moraime, haciendo de centro de comunicaciones hacia Cee y Fisterra, así como hacia Ponte do Porto. Desde Os Muíños atravesamos el río Negro (el cual desemboca en la extensa playa de Area Maior, lugar concurrido en la temporada de verano), y subiendo una pequeña cuesta llegaremos al Monasterio de San Xiao de Moraime con su iglesia románica datada del S.XII. Después subiremos por Casasnovas hasta atravesar la carretera Berdoias-Muxía, introduciéndonos por un camino que nos llevará a la capilla de San Roque, muy cerca del lugar de Chorente. Aunque desde siempre el camino que va de Moraime a Muxía se recorrió bajando la Carrúa y pasando junto a Figueiras, la belleza del paisaje nos invita a caminar junto al mar. De este modo desde la capilla de San Roque bajaremos hacia el mar y llegaremos a la playa de Espiñeirido y, tomando un trozo de camino que rodea el mar, entraremos en Muxía por la playa de la Cruz. En el camino que nos lleva a la Barca visitaremos la iglesia románico-marinera de Santa María de Muxía, que se encuentra en un excelente estado de conservación. Un camino empedrado nos conduce en pocos minutos hasta el Santuario de la Barca. A nuestra derecha, el mar hace brillar las piedras de los acantilados, pobladas de gaviotas, y el congrio se seca como una gran escultura hecha de pez y de viento. Delante de nuestros ojos aparecerá el infinito del océano, el infinito del cielo de Muxía para reflejarse en el granito inmemorial y mágico como comienzo y fin de una creencia, de una historia o, si acaso, de una leyenda que movió, mueve y moverá multitudes con fervor, con fe o con la curiosidad del que descubre la mágica historia de una Virgen, de una Piedra. |